La familia (y uno más) en Legoland Windsor

Muchos ya sabéis que hace un par de semanas nos escapamos a Inglaterra (a Windsor más concretamente) a visitar Legoland.

Los niños llevaban pidiendo que fuéramos un montón de tiempo y la verdad es que los papás en el fondo también teníamos ganas de ir, así que esperamos a encontrar una oferta maja de vuelos + hotel + entradas (porque aquello es carísimo si no eliges bien la fecha) y para allá que nos fuimos.

En general el sitio NOS ENCANTÓ. Está muy bien montado. Sin el despliegue de Disneylandia pero muy bien organizado y creo que más orientado a los niños (masculino) que los parques temáticos de Disney, que parece que tienen más princesas, doncellas y parejas de enamorados y están más preparados para niñas... ya sé que no es bueno generalizar y que hay niñas a las que les encanta montar cosas con los Lego, pero no hay muchos niños que disfruten con el baile de Cenicienta y el príncipe antes de dar la medianoche ¿no?. Dicho esto, tengo que añadir que nuestro próximo proyecto vacacional importante es visitar el Disney California Adventure Park, donde han montado Cars Land: el pueblo de MacQueen (Radiator Springs), con un montón de juegos y atracciones en un terreno enorme; hemos visto imágenes y ¡es una pasada! Mirad, mirad:




Pero eso lo dejaremos para dentro de dos o tres años...

De momento, nos centramos en Legoland. Estuvo genial; los niños se lo pasaron en grande, aunque el tiempo no acompañó nada de nada. Viendo a Martín uno de los días sobran las palabras:



Llevaba puesto: pantalones y jersey, gorro de lana, pantalones impermeables de peto, abrigo impermeable con capucha, capa impermeable y botas de agua... 

Pero como a los enanos no les molesta en absoluto la lluvia siempre que vayan sequitos por dentro,  los mayores tuvimos que hacer bueno el dicho de "a mal tiempo, buena cara" y lo probamos todo... o casi todo, porque hubo alguna atracción (pocas) que preferimos disfrutar desde la barrera, porque ni a los niños les apetecía probar.

Ya desde el principio la cosa pintaba bien:



El parque es bastante grande. A nosotros en dos días nos dio tiempo a ver todo lo que queríamos ver (nos dejamos algunas zonas que no nos interesaban tanto, porque había que priorizar). Aquí está el plano para que os podáis hacer una idea:



Como era viernes, no había casi gente y pudimos entrar en casi todas las atracciones sin hacer ni un minuto de cola. Lo primero, por supuesto, Star Wars, que además está a la entrada. Es una exposición de diferentes escenas de las pelis representadas con LEGO: se lo han currado pero bien. ¡Está increíble!




Nos quedamos alucinados con el Halcon Milenario que tienen...¡y pensábamos que el nuestro era grande! Samuel estaba extasiado; había que cerrarle la boca de vez en cuando porque no se creía lo que estaba viendo :-)




Arrastrando a Samuel del recinto como pudimos (se iba pegando literalmente a cada barra separadora y después al mando de la XBOX que había en la parte de la tienda) fuimos a explorar otras zonas del parque.

Desde ese momento, el día fue una sucesión de:
  • Trenecitos para ir de una zona a otra, como este, en el que además papá se encontró con el presentador de la Formula1 en la BBC (el Antonio Lobato británico, vamos), y ya estuvo emocionado el resto del viaje:


  • Muchas mandíbulas caídas y baba a raudales al ver las cosas que pueden hacer con las piezas de LEGO, como las estatuas a la entrada del Reino de los Faraones o los animales que hay en la zona del estanque






  • Atracciones variadas. Y aquí si voy a dar detalles porque hubo dos o tres en las que los warriors fliparon. La que más le gustó a Martín fue la del submarino en ATLANTIS, que no hace falta explicar mucho, porque le han puesto un nombre bastante descriptivo :-)



  • Pero también les moló mucho la montaña rusa del castillo. De esa no hicimos ni foto ni vídeo, claro, pero sí que grabamos el castillo por dentro mientras subíamos a montarnos (por cierto, ¡no sabíamos adónde íbamos!)




  • Los warriors tuvieron también subidón (o más bien subidita) de adrenalina en el "sube-baja-baja más-sube un poco" que había en el bazar del Reino de los Faraones, pero según ellos solo a las niñas y a los bebés les da miedo esta atracción (aunque para mí que Samuel iba un poco mareado, porque ponía unas carillas...):



  • Y por supuesto nos encantó el paseo en barca por el estanque, rodeados de animales salvajes que no nos dio nada de miedo, aunque había hasta un cocodrilo y un oso polar con gafas de sol (que usaba para que la lluvia no le cayera directamente en los ojos, digo yo, porque sol radiante no vimos mucho...)



Entre atracción y atracción, trenecito y trenecito, tuvimos que hacer unas cuantas paradas técnicas: alguna porque empezaba a llover más fuerte y no había quien estuviese en el exterior y otras para avituallamiento.

Para las paradas técnicas de lluvia, descubrimos un salón de juegos con un montón de consolas Xbox, con todos los juegos de LEGO: el Star Wars, el Harry Potter, el Batman y alguno más. Los warriors como locos, claro. Sobre todo el mayor... vamos que si hubiera estado lloviendo a cántaros todo el día y le hubiese llegado el agua hasta la rodilla , él habría sido feliz; simplemente habría levantado el mando para que no se mojara.



Para comer, pues uno de los super-económicos restaurantes del parque, tipo "todo a 100"... (a 100 EUR, tirado vamos). Encontramos uno de pizza, pasta y ensalada, de estos de ¡come hasta reventar por un precio fijo! y allí nos metimos. Por supuesto muñequitos y piezas de LEGO por todas partes, así que los warriors estuvieron construyendo una pared mientras se zampaban las pizzas, y a los papás nos dejaron comer tranquilos y descansar un poco. En la foto su obra; ellos están subidos en el asiento porque detrás había cajones gigantes con piezas para seguir construyendo:




Pues eso fue todo, en resumen, claro. Ya habéis visto el título de la reseña... y es que a esta aventura nos llevamos a Ruby: una osa que es la mascota de la clase de Martín en la guarde. Cada fin de semana se la lleva un niño a casa y esta vez las profes me preguntaron si nos la podíamos llevar porque nunca había montado en avión... sin comentarios. Así que se vino con nosotros, (con maleta y todo en la que llevaba su pijama, bata, chubasquero y traje de calle). Yo digo que se lo pasó bien, porque los warriors la cuidaron un montón. Se preocuparon de su desayuno:




La llevaron con ellos al entrar en el parque:



Por la noche, echando una partidita en la pink (Ruby ya con pijama y bata puestos):



Ya veis, totalmente integrada en la familia (éramos pocos...).

Espero que os hayáis hecho una idea del viaje. Tengo un montón de fotos para el montaje, que estoy preparando y me está llevando bastante tiempo. En cuanto lo termine, lo subo al blog; de momento, disfrutad con la historia y las fotos y vídeos que he colgado.

Lo que dan de sí dos días, oye.

Besos a todos




La Semana Santa 2012 de los warriors (II)

Es verdad, ya suena MUY lejos la Semana Santa. Hemos hecho un montón de cosas interesantes después....y, por supuesto, hemos sacado un montón de fotos de todo lo que hemos hecho ¡y queremos colgarlas en nuestro blog!

Pero tenemos que respetar el orden cronológico (le pedimos a la tía Cris que no se impaciente que pronto llegará la reseña de Legoland), así que nos ponemos manos a la obra en el punto en que lo dejamos la última vez que actualizamos el blog:

Ya os contaba en la última reseña que los mejores días de la Semana Santa fueron el viernes y el sábado. El viernes nos animamos a ir a Tayto Park y ya sabéis cómo les fue a los warriors... Pues el sábado nos fuimos a Trim, a un evento que se organiza anualmente con globos aerostáticos.

Este evento lleva organizándose tres o cuatro años, pero nosotros solo lo conocemos desde el año pasado. Recuerdo que cuando se organizó el del 2011 no fuimos porque el clima estaba bastante chungo... ya, que no os lo creéis, que en Irlanda nunca llueve ni hace viento, pero fue la excepción :-). Al ser al aire libre y conociendo a Martín que oye hablar de viento y frío en la tele y automáticamente ya tiene mocos, pues decidimos dejarlo para otro año. Luego vimos las fotos en el periódico y decidimos que en el 2012 estaríamos allí sí o sí.

Este año por lo menos no llovía, así que metimos algo de ropa de abrigo en el coche y pusimos rumbo a Trim. Del pueblo ya os he hablado en otras ocasiones (si no so acordáis, podéis leer aquí): a nosotros nos gusta mucho ya hemos estado varias veces (tiene un hotel muy majete en el que se desayuna de vicio). La principal atracción es su castillo: la construcción normanda más grande que queda en pie en Europa y es allí donde se rodó la peli de Braveheart, con Mel Gibson. Así es normalmente



Pero esta vez cuando llegamos, el pueblo no parecía el mismo... En un día cualquiera es de lo más tranquilo, y la zona de atrás del castillo suele estar siempre medio vacía, pero esta vez había un montón de gente que había venido a ver los globos y disfrutar de la feria. había puestos de comida por todas partes y atracciones variadas para pequeños y grandes


Nosotros llegamos a media tarde que era cuando, según el programa, empezarían a llenarse los globos. El primer espectáculo del que pudimos disfrutar: unas avionetas en vuelos acrobáticos.



Muy majete el espectáculo. Los warriors lo disfrutaron un montón (¡y los papis también!):

Después de darnos una vueltecita y ver la oferta, nos sentamos un rato en el césped porque estaban empezando a inflar los globos y queríamos ver desde una posición cómoda. Muy curioso el proceso.

Martín quería comerse unas salchichas con patatas, así que compramos algo de picar, sacamos las bebidas que nos habíamos traído de casa y allí estuvimos viendo todo lo que esta gente hacía para levantar tanto metro cuadrado de tela (porque los globos son enorrrmes). Como veis en el vídeo, tuvimos en todo momento un guardaespaldas que es parte de un grupo de élite que se dedica a proteger personalidades extranjeras en Irlanda. Creo que la zona de Trim se considera de las más peligrosas del mundo!: si no vas protegido, te pueden tirar una patata frita y estropearte la ropa sin que ni siquiera te des cuenta!!!!!!! Estamos llegando a unos niveles de violencia en el país que asustan...




Bueno, patatas fritas y cosas más serias: tuve la oportunidad de grabar algún momento espeluznante en el que peligró nuestra integridad física. Todavía estamos aquí para contarlo gracias a nuestro guardaespaldas que con una sangre fría asombrosa para su edad no se dejó intimidar por la gentuza que había en el recinto (¡le debemos la vida!). Comprobad vosotros mismos cómo nos amenazaban a nosotros y también cómo tenían al otro pobre niño arrodillado con las manos en la cabeza... ya os digo, aquello era como una ciudad sin ley:




Con guardaespaldas y todo, la tarde no fue locamente activa, sino más bien contemplativa: paseítos tranquilos, avituallamiento, más paseítos, y también visitas a la zona de columpios para que los warriors hicieran un poco de ejercicio:



Por supuesto, no perdíamos de vista los globos y su "proceso de llenado", que fue lento pero seguro. Vimos tres globos: uno tradicional,

uno con forma de lata de Guinness (¿cómo no?)




y el último que era una gallina. Impresiona verlos de cerca. Son gigantes


En una de estas idas y venidas nos encontramos con William, el amigo de Samuel, que estaba con su familia y ya nos quedamos con ellos un ratito charlando. Haciendo tiempo para ver el globo de Darth Vader (la mayor atracción de todo el evento). Desafortunadamente nunca llegaron a levantar el globo en cuestión porque se les echó la noche encima y ya no daba tiempo...¡vaya por Dios, qué mala suerte!

Por lo menos pudimos disfrutar de los clones malos malísimos (de los que ya os hablaba antes) que había por allí para hacerse fotos con el personal (incluidos nosotros, claro). Martín no le quitaba ojo a las armas, por si acaso... 



A eso de las 7 de la tarde, decidimos retirarnos. Ya cuando nosotros nos íbamos para el coche, de vuelta a casa, empezaba a llegar gente para disfrutar de la noche en el "recinto ferial": a las 21:30h empezaba un espectáculo de luz y sonido con los globos que por lo visto era muy chulo, pero ya no eran horas para los warriors... yo digo que en cinco o seis años a lo mejor nos podremos quedar hasta el final

He colgado una selección de las mejores fotos, así que esta vez no he hecho montaje con musiquita... pero sí os dejo el archivo de sonido de los warriors cantando su canción favorita de las últimas semanas. este documento sonoro no tiene desperdicio! una joya, señores. De aquí a Eurovisión, Operación Triunfo o Lluvia de Estrellas... no estamos seguros todavía de cuál será la plataforma de lanzamiento al estrellato, pero que tienen futuro eso es innegable. Juzgad vosotros mismos:




Prontito más historias, más fotos, más canciones... más warriors



La Semana Santa 2012 de los warriors (I)

¡Cómo se pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando andábamos tirando petardos en la terraza de casa después de comernos las uvas y no me puedo creer que ahora esté escribiendo la reseña de Semana Santa. Dentro de nada verano, Halloween y Navidad (mañana mismo compro el pavo, que luego se me echa el tiempo encima). 

Vuelvo al tema: Semana Santa - este año decidimos tomarnos las cosas con calma y fijar nuestra base en Dublín, aunque haciendo excursiones de ida y vuelta en el día. Nuestros días grandes fueron el viernes y el sábado en que el tiempo nos dio un respiro y pudimos estar al aire libre.

Nuestro destino del viernes: el TAYTO PARK, en el pueblito de Ashbourne en el condado de Meath, como a 1 hora en coche de casa.



¿Y qué es el Tayto Park? Pues una especie de parque de entretenimiento para familias con niños de la edad de los warriors que se ha montado el dueño de la marca más importante de patatas fritas del país (las patatas Tayto) justo al lado de su fábrica. Tienen atracciones para montarse, sobre todo tipo columpios, toboganes y cosillas de ese tipo,  un zoo pequeñito, un montón de zonas para pasear y, por supuesto, restaurante y tienda. Por una módica cantidad adicional -porque ya entrar cuesta lo suyo- te permiten visitar la fábrica y ver cómo se hacen y empaquetan las patatas (apasionante visita cultural, que no sé lo que los turistas indocumentados hacen visitando la biblioteca del Trinity College teniendo la fábrica de patatas a solo una hora de camino de Dublín).



Teníamos en mente ir a pasar un día allí desde hace bastante tiempo, porque me lo había recomendado alguna mamá en el cole de Samuel, así que aprovechamos el parón laboral de la Semana Santa y nos fuimos para allá en plan dominguero: con la tartera de la tortilla, los pepinos para Martín, la botella de agua y la cámara de fotos.

La verdad es que los warriors lo disfrutaron: subieron, bajaron, saltaron, se cayeron (¿cómo no?), se revolcaron por el suelo, vieron un montón de animales que nunca antes habían visto y comieron muchas patatas fritas (que te regalan al comprar la entrada). Donde mejor se lo pasaron: ummmm, yo diría que en la atracción del "tirachinas", en la que ¡se subieron los dos! Seguro que sabéis cuál es, aunque es difícil de describir, así que mejor que lo veáis porque sino no os va a quedar claro (sí, ya lo sé, tengo que mejorar mi forma de escribir)




Aquí quemamos el objetivo de las cámaras, porque los warriors estaban graciosísimos, y salieron fotos chulas como esta de Samuel



o esta otra de Martín




Aunque también disfrutaron muchísimo en la zona de columpios. Había uno GIGANTE con cuerdas, túneles, escaleras, puentes, toboganes y muchas cosas más, todas intercomunicadas, que les moló un montón.



Era impresionante de verdad... si entra un adulto se pierde fijo, pero los enanos encontraban siempre el camino correcto para ir a donde querían ir; incluso Samuel y Martín se subieron por sitios separados y se encontraron dentro para luego tirarse juntos por el tobogán. Viéndoles corretear por ahí dentro me quedó clarísimo que el sentido de la orientación es uno de los muchos que se atrofia al abandonar la tierna infancia y yo soy un claro ejemplo de que puede llegar a atrofiarse completamente...




Ahora, que estoy tirando de memoria para hacer la reseña, me doy cuenta de que se lo pasaron genial casi en todas las áreas del parque. Estuvieron un rato largo, pero largo, largo en una colina que había que subir hasta llegar a un tótem indio - nada especial, pero les encantó bajar la colina revolcándose en plan croqueta, en vez de caminando como el resto de los mortales. Nosotros al principio les estuvimos esperando de pie para seguir con nuestro paseo, pero al final nos sentamos en el césped para disfrutar más cómodamente del espectáculo y hacerles unos cuantos vídeos - ya sabéis: calidad de imagen mínima, pero valor familiar enorrrrme:




En general el parque está estupendo. Nos gustó mucho. Está lleno de rincones con mucho encanto, como la terraza en la que nos comimos los sandwiches, que es parte de una casa de madera colgada en un árbol, y a la que se accede por unas escaleritas muy graciosas, o por puentes colgantes desde los árboles más cercanos. Ni que decir tiene que nos hicimos unos cuantos kilómetros en los puentes colgantes...

Os dejo ya con todas las fotos que tomamos (unas cuantas esta vez). Espero que os gusten




Sobre la música...bueno, aquí se oye en todas partes y ¡Samuel y Martín se pasan el día cantándola! A ver si consigo grabarles y cuelgo el archivo en el blog para que disfrutéis de sus vocecillas :-)


Puente de San Patricio en el condado de Clare

¡Qué ganas teníamos de salir de Dublín!

No es que nos lo pasemos mal aquí, en la capital... ¡todo lo contrario! Ya sabéis que siempre andamos buscando cosas nuevas que hacer, lugares para visitar o cafés para desayunar en la ciudad, pero de vez en cuando nuestro espíritu de dominguero -que aquí tenemos un tanto aletargado- se despierta, más intenso que nunca y nos entran ganas de meter en la maleta cuatro camisetas, otros cuatro calzoncillos, un bote de gel y el botiquín de viaje (eso siempre!) y a conocer la isla.

Este año, el calendario ha sido muy benévolo y nos ha dado esa oportunidad para San Patricio: un puente "precioso". Para nosotros empezó el viernes 16 de marzo que Samuel no tuvo clase porque sus profes tenían un día de desarrollo profesional (vale, aceptamos pulpo y no preguntamos mucho a ver si se van a echar atrás) y terminó el lunes por la noche, que era fiesta nacional porque San Patricio cayó en fin de semana: ¡olé, olé!, creo que es la primera vez desde que estamos aquí que tenemos un puente de cuatro días (ay, aquellos maravillosos años del Puentazo de Mayo, o el de la Constitución + Inmaculada...).

Bueno, total, que no nos lo pensamos mucho: buscamos una casita maja para alquilar en el pueblecito de Doolin (en el condado de Clare) y para allá que nos fuimos.

El condado de Clare está al Oeste de la República de Irlanda, bañado por el Océano Atlántico. He puesto una flecha rosita en el mapa indicando exactamente dónde está Clare dentro de la isla:




Y os copio literalmente la descripción que hace del condado la página de Discover Ireland, que es una de nuestras referencias más fiables a la hora de elegir destino dentro de la isla:



Ya estábamos muy animados para ir, pero claro, después de leer esto se nos hacía el culo pepsi-cola por subirnos en el coche y tirar para allá; contábamos los minutos... ¡los segundos!

Salimos el viernes 16 por la mañanita y, después de varias paradas (avituallamiento, necesidades fisiológicas, fotitos, gasofa y demás), llegamos al pueblo de Doolin a primera hora de la tarde. No se nos dio mal. Doolin es un pueblo muy pequeño, pero parece que es la meca de la música tradicional irlandesa. En todos los pubs hay música en directo por las noches, y viene gente de todas partes para escucharla.... Desafortunadamente nos tenemos que creer lo que pone en los libros, porque no pudimos bajar al pueblo a comprobarlo. 

Por cierto, una de las paradas para foto que hicimos fue en el pueblo de Kinvara, donde ya habíamos estado hace cuatro años y pico. Repetimos foto frente al castillo de Dunguaire. A ver quién es el listo que adivina cuál es la foto reciente y cuál la antigua:



Sobre la casa que alquilamos... bueno, pues esta vez acertamos de pleno: grande, calentita, muy bien situada en un entorno 100% rural, con vistas al océano y a las Islas Aran, con tele pero solo con un canal y además en gaélico y sin conexión a internet - un paraíso para los que pretenden desconectar. Hicimos un vídeo nada más llegar:




y la mañana siguiente saqué unas cuantas fotos para enseñar las vistas (el primer día no lo pude captar en la grabación porque me daba el sol de cara y en el vídeo no se veía nada). Al fondo, se ven las Islas Aran -Innisheer, Innishmaan e Innishmore- que no hemos podido conocer esta vez por falta de tiempo (qué excusa más buena para volver) 



Siempre que salimos de fin de semana, nuestro plan es... bueno, digamos que no es muy ambicioso, porque ya sabemos que tendremos que "echar un rato" en algún área de columpios de alguno de los lugares que visitemos, y que habrá otro par de horas después de la comida, en que solo podremos ver cosas desde el coche porque los enanos estarán echándose la siesta en sus asientos. Nos proponemos, eso sí, disfrutar de la zona que visitamos lo máximo posible, dentro de nuestras posibilidades - y la verdad es que esta vez no nos podemos quejar: los niños aguantaron fenomenal las idas y venidas en coche aunque, por supuesto, tuvieron sus momentos de esparcimiento y sus buenos ratos de siesta.

El primer día (el día grande de San Patricio) decidimos ir a la capital del condado: Ennis. Es una ciudad con mucho ambientillo, son típicas sus callecitas estrechas y sinuosas, mucho pub, mucha música tradicional (en general toda esta zona es famosa en el país por la música, que suena en todas partes). Nos gustó mucho. 



Cuando llegamos estaba acabando la cabalgata de San Patricio y todo el mundo llevaba gorros, disfraces, caras pintadas con la bandera nacional... los comercios estaban todos decorados y los puestos de fish&chips a rebosar.

Vimos también muchísimos inmigrantes disfrutando de la fiesta como irlandeses de quinta generación por lo menos, vamos igual que nosotros, pero a nosotros se nos nota menos que somos de fuera. Me encantó el niño de la foto - ¡mezcla de culturas total! :-)


Después de pasar un rato en el pueblo, de que Martín se cayera por unas escaleras (como no?), y de tomar un cafetito para entrar en calor, pusimos rumbo a Bunratty.

¿Y qué hay que ver en Bunratty? Pues el castillo y el Folk Park. El castillo se construyó allá por 1270 (aunque antes ya hubo un asentamiento vikingo exactamente en el mismo lugar), y está en perfecto estado; de hecho un par de noches por semana se organizan en el salón principal cenas medievales, en las que sirven todo tipo de "viandas" que hay que comerse con las manos, luego limpiarse la grasuza con la manga de la camisa y por último eructar. Juglares amenizan tan maravillosas veladas que cuestan una pasta (¿y por qué -me pregunto yo- si no gastan ni en manteles, ni en cubiertos, ni en camareros? pues, son las cosas que tiene el turismo).



El Folk Park está a los pies del castillo y recrea un pueblo típico irlandés del siglo pasado. Muy majete sí, con sus casas típicas, su herrería, su escuela, sus tiendas, su oficina de correos...



Después de la visita, a comer/merendar al pub (al de verdad, no al del siglo pasado). Nos pusimos las botas. Y con la panza llena, carretera y de nuevo para Doolin - los enanos fueron dormidos todo el viaje de vuelta y alargaron un poco más la siesta ya en casa. Se nos pasó el día volando

El segundo día decidimos tirar hacia el Sur por toda la costa (ver itinerario ROJO en el mapa). Vimos paisajes impresionantes, ya desde las afueras de Doolin. 

No paramos esta vez a ver los acantilados de Moher, porque ya los habíamos visitado y queríamos conocer cosas nuevas, pero quería mencionarlos porque son una MARAVILLA. Y no solo lo digo yo: estaban en la lista de las 28 finalistas que participaron en la última etapa del concurso de las "7 maravillas naturales del mundo". Una pena que al final no pudieran salir elegidas...




La primera parada que hicimos en nuestro camino por la costa fue la playa del pueblo de Lahinch, muy popular en la zona, que estaba muy animada: perros con sus dueños, niños con sus papis, caballos con sus jinetes... vimos un poco de todo. Allí estuvimos un buen rato;



paseamos un ratito, nos remojamos



y construimos castillos (bueno, en realidad lo que construimos fueron naves de Star Wars, pero para entendernos...).



Cuando pudimos sacar - arrastrando- a los warriors de la playa de Lahinch, tiramos para el Spanish Point, que se llama así no por nosotros, sino por el San Esteban, uno de los galeones de la Armada Invencible que Felipe II mandó a conquistar Inglaterra y derrocar a la Reina Isabel I - al San Esteban le fue bastante mal: naufragó en septiembre de 1588 en estas costas, y los pocos supervivientes que consiguieron llegar a la costa fueron ejecutados en los días posteriores en este mismo punto. Desastre total. Viendo la costa del condado con buen tiempo, no me extraña un pelo que el barco naufragase con tormenta, y no es por poner excusas a la misión, eh?




Por cierto, justo en ese punto, hay un hotel que se llama Hotel Armada. No entramos por puro orgullo patriótico.



Seguimos nuestro camino hacia Kilkee, donde comimos, justo al lado del paseo marítimo y después dimos una vuelta por la playa.

Desde allí camino de vuelta, pasando por Kilrush, también muy majo y luego hacia arriba, de nuevo a Doolin, a donde llegamos justo a tiempo para echarnos un partido de fútbol en el jardín, cenar e irnos a la cama a descansar.

 El último día fue tranquilo: decidimos emprender viaje de vuelta por la mañana, aunque ir parando en los sitios que más nos gustasen. Así desayunamos en un café estupendo en el pueblo de Ballyvaughan, en una zona que se conoce como el Burren, con un paisaje desértico muy característico y muy llamativo.

Sin prisa seguimos para Dublín. Llegamos a casa justo después de comer; ya aquí, nos preparamos psicológicamente para el día siguiente...

Para que os hagáis una idea de lo que vimos, aquí está el mapa con nuestros itinerarios de los dos días que pasamos enteros allí. Ya sabéis: haciendo click en cada icono se ve el nombre del sitio y una breve descripción



Ver Co. Clare en un mapa más grande


Hicimos un montón de fotos. Quiero colgarlas todas, porque a los warriors les encanta ver los montajes una y otra vez y recordar lo bien que se lo pasaron en tal y tal sitio. Esta vez he hecho dos porque eran demasiadas... la música de los dos montajes es de una artista de la zona, que se llama Sharon Shannon y que nos gusta un montón (ya he usado su música en algún otro montaje). Espero que los disfrutéis tanto como nosotros disfrutamos el viaje.








¡Y también había un muerto!

Ya sabéis que nuestra familia es bastante heterogénea en lo que a orígenes se refiere: papá es mexicano, mamá madrileña, Warrior1 es catalán y Warrior2 es dublinés (y porque no hay más warriors, que sino...), somos, lo que se dice una familia multi-original.

Y en estas tierras irlandesas en las que andamos en los últimos años, aparte de multi-originales, pueden perfectamente considerarnos guiris en el más amplio sentido de la palabra: ni nos parecemos físicamente a los locales, ni hablamos como ellos, ni nos vestimos como ellos, ni comemos, ni nos divertimos como ellos.

Y aunque encajamos al milímetro en la definición de guiris de pura cepa, hay ciertos lugares de Dublín a los que nunca vamos, porque "ahí solo van los guiris"... esos que inundan el centro para San Patricio y otras fiestas de guardar, con las cámaras en una mano y la Guinness Coca-Cola en la otra. Para la psicóloga y la antropóloga de la familia: supongo que esos pensamientos nuestros son fruto de un sentimiento de identificación con el sitio en el que vivimos, las ganas de echar raíces y sentirnos locales ¿no?, aunque no seamos pelirrojos y sigamos pensando que los hay que cantan mejor que Bono (lo digo bajito).

Todo ese rollo para contar que el otro día hicimos una excepción, y fuimos a uno de esos sitios que hasta ahora no habían estado en nuestra lista de LUGARES A VISITAR pero que ahora está uno de los primeros en la de TENEMOS QUE REPETIR: el pub Johnnie Fox's.



A los que vienen a visitarnos de vez en cuando seguro que les suena el nombre, porque la revista CARA - la que tiene Aer Lingus en sus aviones- siempre tiene anuncios a página completa de este pub; y lo ponen como el más típico pub de Irlanda, con buena comida, buen ambiente y buena música en directo por las noches. Vamos, la crème de la crème en lo que a pubs se refiere, y decir eso en Irlanda es mucho decir.

Hace un par de fines de semana, el sábado amaneció feo. No habíamos hecho ningún plan y después de nuestro rato de piscina decidimos ir a conocerlo. 



El pub está en el pueblecito de Glencullen, al Sur, en el límite con el condado de Wicklow, en una zona semi montañosa muy bonita. Tiene más de doscientos años de historia y, si sus paredes hablaran, Telecinco les pondría un programa diario de cotilleos, porque por allí han pasado políticos, miembros de la realeza (príncipe Felipe incluido, aunque sin Leticia), representantes del mundo del espectáculo (sí, también Bono, ¿cómo no?).

Cuentan que es aquí donde se reunían en secreto los organizadores del Alzamiento de Pascua de 1916, que pretendía la independencia irlandesa del Reino Unido (no lo consiguieron, aunque fue el primer paso para alcanzarla años después). Tienen enmarcada la portada del Irish Times del día que mataron a Kennedy (ya sabéis que Kennedy era irlandés y MUY querido por aquí), y también tienen enmarcada una carta en la que la Reina Isabel II de Inglaterra pide disculpas por no haber podido ir a conocer el local en su visita de Abril del 2011 por falta de tiempo, pero confirma que en su próxima visita seguro que irá, porque está deseando conocerlo...

Y del local: pues hay que reconocer que incluso por fuera es peculiar



me llamó la atención una cabina de teléfono con una "cierta solera" que tienen allí plantada



y un perolo bastante grandecito de la época de la hambruna, allá por 1850, entre otro montón de cosas que tienen junto a la puerta.



Por dentro... hay que verlo para creerlo: ¡tienen de todo! Ya las mesas son curiosas, cada una distinta, al igual que las sillas. Algunas mesas (como la que nos tocó) son de máquinas de coser antiguas, 

o incluso había una que era una estructura de una cama reconvertida. Las paredes están repletas de cuadros curiosísimos y objetos de lo más especial...




Me sorprendió la comida. Pensaba que sería no muy buena y no muy variada, y me equivoqué del todo: mucha variedad, sobre todo de platos de pescado, que escasean tanto en Dublín. El menú de niños muy bueno, productos frescos, recién hechos, que no olían a fritanga - a los warriors les encantó lo que pidieron y se lo comieron todo.




A nosotros también nos gustó muchísimo y la cuenta no fue "loca".




Ya cuando nos íbamos llegó un autobús de guiris españoles (no como nosotros, ¡no!) y pudimos escuchar parte de lo que les contaba el guía: justo enfrente de nuestra mesa había una vitrina con una botellita - el guía comentaba a los turistas que esa botellita contenía las cenizas de un cliente que decidió que no había mejor sitio para descansar en paz al morir... cuando llegamos a casa confirmé la historia en internet, y me quedé sorprendida al leer que este pub ha tenido varias peticiones de este tipo: clientes que quieren que sus cenizas se queden allí, junto a la barra, para siempre. Por supuesto, los dueños han tenido que declinar estas peticiones por razones obvias... uno vale, por la originalidad de la historia, pero más ya sería demasiado.

En resúmen: a partir de ahora, el Johnnie Fox's va a ser parada habitual en las salidas de la familia warrior. Ya iremos contando sus historias más curiosas conforme las paredes vayan "hablando".





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